COMPLEMENTOS

    • Fácil
    • 60 minutos
    • Para 4 personas
    • 0.6 €/persona
    • 120kcal por 100g.

    Pimientos asados al horno:

    1. Elegimos una fuente de horno en la que quepan perfectamente los pimientos. Podrían hacerse directamente en la bandeja del horno, pero yo prefiero usar una fuente aparte. Es más manejable y ensucio mucho menos.
      1. Precalentamos el horno 10 minutos a 200º C, función “calor total” o ventilador.
        1. Lavamos bien los pimientos y los secamos. Con la ayuda de un pincel de cocina (o mismamente con las manos) los impregnamos de aceite de oliva por todos lados. Salamos al gusto.

        • Colocamos los pimientos en la fuente y ésta en la bandeja en posición central. Bajamos la temperatura del horno a 180º C, calor “arriba y abajo”, y horneamos 50 minutos.




        • A la mitad de tiempo abrimos el horno y con cuidado de no quemarnos, le damos la vuelta a los pimientos. Así se asarán uniformemente por ambas caras.




        • Pasado el tiempo retiramos del horno. Comprobaremos cómo su piel está completamente arrugada y han soltado un montón de líquido durante el horneado.

        • Ahora nos enfrentamos a la tarea de pelar los pimientos. Para ello haremos que suden con un pequeño truco y de esta manera será muy sencillo pelarlos.

        • Tapamos la fuente con papel de aluminio, y los dejamos tapados unos 15-20 minutos hasta que estén fríos y sea fácil manipularlos.

        • Destapamos y uno por uno, separamos la carne del tallo y las pepitas, y vamos retirando la piel sin mayor problema.

        • Los vamos pasando a un plato procurando que no lleven pepitas. Reservamos el agua que han soltado durante la cocción.

        • Los cortamos en tiras, unas 5-6 por cada pimiento. Los pasamos a un bote de cristal, añadimos un poco de agua de la cocción y rellenamos con aceite de oliva hasta cubrirlos. Con este método lograremos que se conserven unos 30 días en el frigorífico.

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